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Londres, Inglaterra (Agencias).- Colleen Graffy, una alta funcionaria del Departamento de Estado estadunidense calificó los suicidios de tres presos en la base de Guantánamo, como “una buena operación de relaciones públicas para llamar la atención”.
La subsecretaria de Estado Adjunta para la Diplomacia Pública, dijo que los suicidios eran parte de una estrategia para “promover la causa de la yihad” o guerra santa.
El comandante del campo de Guantánamo, contraalmirante Harry Harris, dijo que tampoco creía que los tres árabes se hubiesen quitado la vida en un acto de desesperación.
“Son gente inteligente. Son creativos y están comprometidos (con su causa). No respetan ninguna vida, ni la nuestra ni la suya. No creo que fuese un acto de desesperación, sino un acto de guerra asimétrica dirigido contra nosotros”, afirmó.
Por el contrario, Ken Roth, director de la organización de derechos humanos Human Rights Watch en Nueva York, declaró a la BBC que los suicidas seguramente actuaron movidos por la desesperación.
“Esa gente se desespera por la situación totalmente al margen de la ley en que se encuentran. No ven el fin. No los llevan ante jueces independientes. No los acusan de ningún delito concreto”, afirmó.
Para Walter White, abogado especializado en derechos humanos, el campamento de Guantánamo será con toda probabilidad un “gran baldón” en el historial de derechos humanos de Estados Unidos.
Casos similares. Asimismo, la defensa de David Hicks, el único australiano detenido por las autoridades estadunidenses en esa bases militar señaló que en los últimos años ha habido más de cien intentos de suicidio entre los presos.
“Todos los juristas internacionales y académicos de Occidente han condenado Guantánamo (...). Es una campo de tortura y detención indeterminada y ahora tendrá fama como prisión de muerte”, dijo el abogado David McLeod a la radio australiana “ABC”.
McLeod expresó su preocupación por el estado de su defendido tras conocerse el suicidio de tres prisioneros de Guantánamo, dos saudíes y un yemení.
“Está en una prisión donde los presos contemplan el suicidio como única salida”, indicó el letrado para añadir que Hicks ha perdido el apetito y mantiene un preocupante estado de ánimo.
Reclamos. Tras conocerse el triple suicidio, el Partido Verde anunció que el martes presentará una moción encaminada a que el Senado australiano se pronuncie por el cierre del campo de concentración de Guantánamo y por el regreso de Hicks a Australia.
“Guantánamo es un centro de tortura ilegal, que no tiene sitio sitio en una sociedad civilizada (...). Es un regreso a la Edad Media y no tiene nada que ver con el cristianismo”, declaró en un comunicado Bob Brown, senador por los Verdes.
También el gobierno alemán levantó la voz al pedir a Estados Unidos que aclare las circunstancias de la muerte de los tres reclusos.
La canciller alemana, Angela Merkel, antes de emprender una visita oficial a Washington, ya había pedido el cierre de la prisión.
“Una institución como Guantánamo no puede ni debe existir a largo plazo. Deben hallarse medios para un tratamiento distinto de los presos”, comentó Merkel, quien aprovechó su visita al presidente de EEUU, George W. Bush, para expresar su punto de vista crítico.
Bush, “preocupado” por los hechos en la base naval
El suicidio de tres de los prisioneros en Guantánamo atrajo nuevamente la atención sobre la prisión cuya clausura han pedido las Naciones Unidas, y preocupa al presidente George W. Bush, según el portavoz de la Casa Blanca.
“El presidente expresó su grave preocupación”, por la muerte de los tres supuestos terroristas, dijo el vocero presidencial, Tony Snow, quien añadió que EU se mantiene en comunicación diplomática con los gobiernos de Arabia Saudita y Yemen.
En febrero, una comisión de expertos de las Naciones Unidas, planteó que los métodos de interrogatorio usados por Estados Unidos en Guantánamo equivalían a torturas, y pidió la clausura inmediata de ese campo donde el Pentágono ha mantenido, desde 2001, a cientos de hombres capturados en decenas de países.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo que “a los prisioneros de Guantánamo no se les puede mantener allí a perpetuidad y necesitan que se les dé una oportunidad para que se expliquen”.
Aunque la administración Bush ha hecho desde ayer todos los gestos para mostrar respeto por los muertos —insistiendo en que sus restos sean tratados de acuerdo a las tradiciones musulmanas— los portavoces del Pentágono dieron una evaluación diferente de las muertes.
Desde que comenzaron a llegar los primeros cautivos a Guantánamo a fines de 2001, más de 700 hombres han sido llevados ahí. Actualmente quedan 462 prisioneros, y por lo menos 25 de ellos han hecho más de 40 intentos de suicidio.
13/06/2006 |